Fine Art Galleries: Your Majesty The Queen: Carta Wu Zetian
Diciembre de 705
Empezaré esta carta con las siguientes palabras: “Mató a su hermana, descuartizó a sus hermanos mayores, envenenó a su madre y estranguló a su hija. Ella es odiada igualmente por los dioses y por los hombres”. Esto es lo que se piensa de mí. Nací el 17 de febrero de 625 en el seno de una familia aristocrática de Shanxi, en un tiempo en el cual las mujeres éramos consideradas nada. Vivíamos una sociedad patriarcal. Desde que el confucionismo legitimara el poder de los hombres sobre las mujeres, fuimos perdiendo las pocas libertades que teníamos, como escoger libremente un marido o participar en la vida pública. Desde siglos atrás, nosotras no podíamos ser educadas ni tener ningún papel relevante en la sociedad china.
Mi padre, Wu Shihou, era canciller al servicio del emperador, mi madre descendía de la poderosa familia Yang. Me llamaron Wu Zh‡o, crecí rodeada de lujos y me dieron un acceso poco habitual para las jóvenes. Aproveché las oportunidades para aprender música, artes y me sumergí en la lectura de textos políticos e históricos.
A mis catorce años fui escogida para formar parte del extenso harem imperial del emperador Taizong. Mi inteligencia y mi belleza lo cautivaron, convirtiéndome en su concubina más importante y en una especie de secretaria lo cual me llevó a descubrir el sabor del poder.
Casi diez años más tarde, en 649 falleció el emperador Taizong, su hijo Gaozong lo sucedió. El se sentía muy atraído a mí y logré mantenerme en el harem, algo casi imposible que suceda ya que las concubinas que no habían dado hijos al emperador pasaban a hacer parte de un monasterio, el hecho de que yo sea concubina de dos emperadores era muy mal visto.
Ascendí en la jerarquía del harem e influenciaba cada vez con más fuerza en cuestiones del gobierno lo cual ponía en guardia a la emperatriz Wang y la envenenaba de celos. En 654 di a luz a mi hija, cuyo padre era el emperador, sin embargo, ella murió prematuramente. Acusé a la emperatriz Wang y a otra concubina que también me odiaba, logrando que Wang sea relegada y tanto ella como la otra concubina sean torturadas hasta la muerte.
El emperador era inexperto y enfermizo. En muchas ocasiones el pasaba enfermo, siendo yo quien tomaba las riendas del poder. Así fui escogiendo personas afines a mí para que fuesen parte de la administración. Aquellos que fueron críticos conmigo, fueron eliminados.
En 683 murió el emperador Gaozong, prevalecían los rumores que decían que yo lo había envenenado, aun si fuera así, él era muy débil para gobernar. Su mala salud lo hubiera llevado pronto.
Zhongzong, uno de los hijos del emperador subió al trono junto a mí, lo destituí y al cabo de seis semanas le di el trono a otro de mis hijos: el Emperador Tang Ruizong, que, como su hermano, gobernaría de manera nominal por un periodo breve. Ahora yo era la emperatriz viuda y regente. Comencé a cambiar cosas. En 690 decidí dar un paso más lejos; di un golpe de estado y me auto proclamé emperatriz de una nueva dinastía que yo misma bauticé como la dinastía Zhou. He sido la primera y única mujer en la historia de China que ocupe el trono del Dragón.
Ya que las mujeres no podÌamos ser educadas ni tener ningún papel relevante en la sociedad china, muchos se negaron a aceptarme como emperatriz titular, fue entonces que me apoyé en el budismo, declarándolo religión oficial en 691, y así legitimar mi poder.
Demostré ser una gran emperatriz, ayudé a expandir el territorio del imperio, mejoré la educación, las infraestructuras y el ejército. Reformé la prueba de reclutamiento para los oficiales, para que fuese una institución más inclusiva. Me gustó siempre ayudar a la gente común, jamás soporté la corrupción.
Dí voz al pueblo. Instalé cajas de cobre por todo el reino para que los ciudadanos pudiesen denunciar anónimamente y con total libertad lo que les parecía malo, generé mucha empatía, me querían; de hecho, aceptaba críticas, reconocía y valoraba las sugerencias de mis leales ministros.
Otro de los cambios que realicé fue mantener el harem imperial, pero en mi caso era de hombres. Esto era algo absolutamente escandaloso, pues a mí me parecía lo más natural. También implementé caracteres en el alfabeto chino. Las personas que estaban en mi contra no se cansaron de crear rumores, historias sobre asesinatos, orgías y mentiras que fueron dibujando “la historia negra de Wu”.
A principios del año 705, a mis ochenta años, mis enemigos consiguieron quitarme el trono imperial que volvió a ser ocupado por mi hijo Zhongzong, obligándome a abdicar. Asesinaron a mis ministros de estado y restauraron la dinastía Tang.
Esto ha terminado conmigo. Me siento orgullosa de lo que he hecho, es hora de marcharme. Solo espero que mis sucesores sepan gobernar China.
Wu Zetian
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