Fine Art Galleries: Your Majesty The Queen: Carta La Infanta
10 de marzo de 1673
Mi vida ha sido una serie de hechos destinados a complacer. Me llamo Margarita Teresa, soy hija de Felipe IV de España y de su sobrina y segunda esposa Mariana de Austria. De igual manera mi destino estaba marcado y yo sería esposa de mi tío Leopoldo I, hermano de mi madre.
Nací el 12 de julio de 1651, aprendí desde pequeña a llevar un corsé que apretaba mi cuerpo con la rigidez de una armadura. El tema de mi matrimonio era importantísimo frente a lo que sería la sucesión del reino en el futuro. Me convertí en una pieza valiosa de la política de estado que podía posibilitar la reconciliación entre las dos ramas de los Habsburgo.
En 1657 nació mi hermano Felipe, lo cual trajo tranquilidad frente a la herencia de la corona, desgraciadamente murió cuando tenía 4 años. Todos quedamos inmiscuidos en una tristeza profunda. Mi hermana María Teresa, primogénita de mi padre en su primer matrimonio con Isabel de Borbón se había casado con Luis XIV rey de Francia. Tuvo que renunciar a todos sus derechos sobre la corona española, de esa manera Francia quedaba excluida a la monarquía hispánica. sin embargo, si yo me casaba con Leopoldo, por situaciones políticas había la posibilidad de que la herencia podría recaer en los descendientes de Luis XIV.
Mi hermano Carlos nació poco después y esos miedos se esfumaron, aunque no completamente porque la salud de él era un poco frágil. Después de Carlos, la herencia recaería sobre mis hijos.
A mis 12 años fui prometida a mi tío. El conde de Pötting fue enviado a Madrid para cumplir el mandato de la embajada imperial, el venía para conseguir mi mano para Leopoldo I. El 6 de abril de 1663 se publicó nuestro compromiso siendo firmadas las capitulaciones el 18 de diciembre del mismo año por el conde de Pötting y el duque de Medina de las Torres. Yo soy una pieza política, y de eso se trata el matrimonio.
Cuando mi padre murió en septiembre de 1665 quedé desolada. Siempre tuvimos una relación cercana y me ha hecho mucha falta. Recuerdo un retrato que me hizo Juan Bautista Martínez del Mazo cuando yo vestía luto completo a mis 14 años. También viene a mi mente uno de los tantos retratos que me hizo Diego Velázquez cuando tenía 8 años y vestía un vestido azul. Creo que es mi favorito.
Mi hermano Carlos, niño aún no podía reinar así que mi madre reinó por el cómo regente hasta cumplir los 14. En el testamento de mi padre estaba muy claro cuál era la posición de herencia de las infantas. El derecho castellano no nos excluía ni de la línea sucesoria ni de los derechos de herencia, sin embargo, los mismos derechos primaban al varón sobre la mujer por lo cual el príncipe heredaba el trono mientras que las mujeres unidas en matrimonio con otros monarcas debíamos por lo general renunciar a nuestros derechos sucesorios. A pesar de esto mi padre dilató mi matrimonio con Leopoldo por temor a que Carlos muriese, quería asegurar mis derechos en caso de que eso pase.
Después de muchas dudas se me anunció que el matrimonio con Leopoldo sería el 25 de abril de 1666 por poderes. Salí de Madrid el 28 de abril y emprendí un viaje de 8 meses hasta llegar a mi destino, Viena, el 5 de diciembre. Fui muy bien recibida y Leopoldo fue amable conmigo. El festejo del matrimonio imperial fue espléndido. Siempre me enseñaron que debía cumplir con lo que se esperaba de mí.
Al cumplir los 16 tuve mi primer hijo quien sería el heredero a la corona hispana, pero falleció antes de cumplir un año, dejándome totalmente destrozada.
Cumplí 18 y tuve mi primera niña, María Antonia quien sería comprometida a mi hermano Carlos. Es preciosa.
A los 19 tuve otro varón, tampoco sobrevivió. Yo soy aquella pieza sin mayor opinión metida en un corsé apretado en el cual encierro mis dolores en silencio.
Margarita Teresa
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